jueves, 9 de marzo de 2017

PEDAGOGÍA CRÍTICA. De la Educación " bancaria " a la educación " problematizadora ".

En contraposición de la educación " bancaria " está la educación liberadora, problematizadora, crítica. Ya no se trata de depositar, de narrar, de transferir conocimientos y valores a los educandos, sino de ser un acto " cognoscente ", Entendiendo por cognoscente aquel sujeto que conoce o que puede conocer. El sujeto cognoscente, por lo tanto, es quien realiza el acto del conocimiento. En general puede decirse que el sujeto cognoscente interactúa de manera permanente con la realidad para generar algún tipo de conocimiento que le permita adaptarse al entorno.

La educación problematizadora exige la superación de la dicotomía educador - educandos, para que se pueda dar una relación dialógica. Esto sólo es posible cuando se produce una comunicación docente-alumnos en términos de simetría, sin que nadie pierda la humildad. No se puede dialogar..

  • si veo siempre la ignorancia en el otro.
  • si el educador es el virtuoso y los demás sujetos alienados.
  • si el educador es el dueño de la verdad y los demás nativos inferiores
  • si nos cerramos a las contribuciones de los demás
  • si hay temor en  que los educandos puedan superarme
Por tanto la Educación problematizadora rompe con los esquemas verticales del educador a los educandos; de este modo el educador, no sólo educa, sino que, en tanto educa, es educado. Ambos, docente y alumnos crecen juntos, pierde sentido el sentido de autoridad y la educación pasa a ser un proceso de " comunión " entre ambos.

Frente a la práctica bancaria que implica una especie de anestésico, inhibiendo el poder creativo de los alumnos, la educación problematizadora tiene un caarácter reflexivo y de desvelamiento de la realidad de forma creativa y crítica con técnicas como: el uso de diarios de aprendizaje, someter a análisis los ejercicios escritos por los estudiantes, junto con sus compañeros y la realización de micro-conferencias entre estudiantes, en las cuales se analizan, y se responde a ello, los trabajos de los estudiantes, etc..

En definitiva, mientras que la educación bancaria pretende mantener la inmersión, llenando a los educandos de falso saber procedente de los contenidos impuestos, la educación problematizadora busca la emersión de las conciencias, de la que resulta una inserción crítica de la realidad, los alumnos van desarrollando su comprensión del mundo, no como una realidad estática, sino como una realidad  en transformación, en proceso, con contenidos curriculares construidos progresivamente por el docente y sus alumnos.


miércoles, 15 de febrero de 2017

PEDAGOGÍA CRÍTICA. Más sobre la " educación bancaria ".

En la educación " bancaria " no existe creatividad alguna, no existe transformación, no existe saber. El saber se entiende como algo que el educador da al educando. El educador es el sabio y el educando es el ignorante. Esto, no es ni más ni menos que la negación del conocimiento como un proceso de búsqueda conjunta
.
Hasta que esta dicotomía entre educador y educando no se supere, siempre estaremos en una educación primaria, reproductora, que transmite y reproduce las estructuras y los contenidos que interesa al sistema. Hoy más que nunca se está imponiendo esta educación " bancaria ", porque las fuerzas de poder social y financiero así lo imponen y, por contra, en los componentes implicados de la comunidad educativa, cada día, avanza de manera más desproporcionada - por desgracia - "  la cultura del silencio ".

( Texto del libro " Pedagogía del Oprimido " de Paulo Freire. )

De ahí que ocurra en ella que:


  1. el educador es siempre quien educa; el educando es que es educado.
  2. el educador es quien sabe; los educandos quienes no saben.
  3. el educador es el que piensa; el sujeto del proceso, los educandos son los objetos pensados.
  4. el educador es quien habla; los educandos quienes escuchan dócilmente.
  5. el educador es quien disciplina; los educandos los disciplinados.
  6. el educador es quien opta y prescribe su opción; los educandos quienes siguen la prescripción.
  7. el educador es quien actúa; los educandos son aquellos que tienen la ilusión de que actúan, en la actuación del educador.
  8. el educador es quien escoge el contenido programático; los educandos a quienes jamás se escuchan, se acomodan a él.
  9. el educador identifica la autoridad del saber con su autoridad funcional, la que opone antagónicamente a la libertad de los educandos. Son éstos quienes deben adaptarse a las determinaciones de aquel.
  10. Finalmente, el educador es el sujeto del proceso; los educandos, meros objetos.

Frente a este tipo de educación, está la educación " crítica ", " problematizadora "...de la que hablaremos en el próximo capítulo de Marzo.





lunes, 16 de enero de 2017

LA PEDAGOGOGÍA CRÍTICA.

Comenzaré este año  con  un tema que creo merece la pena refrescar, el análisis de las relaciones entre educadores y educandos, en cualquiera de sus niveles ( primaria, secundaria y universidad ). Me gustaría con ello hacer un pequeño homenaje a un Pedagogo, que a lo largo de mi vida profesional, me marco en mi tarea con los alumnos, Paulo Freire.

Su libro " Pedagogía del oprimido " comienza así:

" A los desarrapados del mundo y a quienes, 
descubriéndose en ellos, con ellos sufren y con ellos luchan "

Se quiere dar una imagen progresista de que nuestros alumnos aprenden haciendo, observando la realidad de manera crítica, con escalas de valores y sentimientos responsables y solidarios, mediante trabajos en equipo, cooperativos, realizando proyectos, ..etc. Pero lo cierto es que, si miramos los exámenes que les ponemos a nuestros alumnos en las aulas, o las pruebas externas, tan de moda, que les pasan al finalizar curso o etapa, o los criterios que utilizamos al evaluarlos, nos daremos cuenta que la cosa no ha cambiado tanto. Las relaciones entre educadores y educandos, entre maestros/profesores y alumnos sigue siendo una "  relación fundamentalmente narrativa, discursiva, disertante " como dice Paulo Freire.

" Narración o disertación que implica un sujeto - el que narra - y objetos pacientes, oyentes - los educandos " ( Paulo Freire en Pedagogía del Oprimido  )

No nos engañemos, aunque presumamos de otra cosa, y es cierto que muchos hemos querido y quieren cambiar el mundo y la realidad a través de la educación, lo cierto es que el sistema financiero, los mercados y por ende el sistema educativo, nos obliga a lo contrario.

El educador sigue apareciendo como el agente indiscutible, cuya tarea es " llenar " a los educandos con los contenidos de su narración, que son a la postre de los que les van a examinar,  los que le van a dar una buena nota de calificación al alumno y de " prestigio " al profesor.  Unos contenidos que estamos convencidos que son retazos de la realidad, desvinculados del significado real de esa realidad y que sólo sirve para alienar al alumno y conducirle a la memorización mecánica del contenido narrado: " cuatro veces cuatro, dieciséis "  o " Perú, capital Lima ", que tantas veces hemos aprendido y repetido.

" Son meros recipientes que deben ser llenados por el educador ". Cuanto más se llenen y con más docilidad, serán mejores alumnos.

Ante este planteamiento de educación que P. Freire llama " bancaria ", donde el alumno recibe los depósitos, los guarda y los archiva para sacarlos cuando al sistema le interese, en un examen de curso, de revalida, de oposición, para hacer un ranking de mejor centro educativo, etc...Ante ese planteamiento existe una  PEDAGOGÍA CRÍTICA que pretende que la relación de educador - educando no sea sólo comunicar sino que la relación sea  de vasos comunicantes entre los dos agentes de la educación y el fin conocer la realidad que nos rodea de forma crítica para transformarla.

lunes, 14 de noviembre de 2016

¿Cómo viven las vacas?

Ahora que estamos en pleno debate sobre  " tareas sí / tareas no ", sobre la utilidad de los exámenes, como resultado o como proceso educativo,  me gustaría que mis compañeros docentes - bueno excompañeros ya - leyeran este artículo de MIGUEL ÁNGEL SANTOS GUERRA, Catedrático de Didáctica de la Universidad de Málaga.  Ayer repasando algunos documentos de mi carpeta relacionada con la evaluación, topé con éste, que creo que os hará pensar. Espero que sea útil.

La evaluación es un proceso de extraordinaria importancia en las escuelas.Porque las personas buscan el éxito. Y el éxito o el fracaso lo determina la evaluación. Es muy importante saber lo que se considera valioso para conseguir el éxito. Dice Doyle que, en una clase, puede haber tareas de memorización, de aprendizaje de algoritmos, de comprensión, de análisis, de opinión y de creación. Si preguntasemos desde dónde hacia dónde va aumentando la riqueza intelectual de estas tareas, es probable que todos dijéramos que van de menos a más. 

Sin embargo, si nos interesase saber de cuáles hay más en las evaluaciones que se realizan, es probable que muchos contestasen que la lista está ordenada de más a menos. Es decir que hay más de memorización que de creación. Todas las tareas son necesarias, pero no todas tienen la misma categoría intelectual. Repetir sin entender es una tarea de naturaleza intelectualmente pobre. Crear es una tarea rica. ¿Cuáles está más presente en la evaluación? Si para tener éxito se intensifican las tareas más débiles -intelectualmente hablando- estaremos potenciando un aprendizaje empobrecido,
mecánico y repetitivo. 

Hace unos años, un querido colega, sabedor de que me preocupaban las cuestiones relacionadas con la evaluación educativa, me dijo en la puerta de la Facultad:
- Quiero contarte algo que me ha sucedido ayer mismo con mi hijo de diez años.
- Te escucho con interés y atención, le dije, sin saber de qué se trataba lo que deseaba compartir conmigo.

El profesor me contó una anécdota de relevante significación. Anécdota que transcribo seguidamente con la mayor precisión posible:
·         El niño llegó ayer a casa y me dijo: 
  • Papá, hoy he tenido un control (nada hay inocente en el sistema educativo, ni escenarios, ni itinerarios, ni palabras, ni reglas, ni mobiliario, ni materiales. Al niño le han hecho un “control”, algo parecido a lo que sucede con los controles   de alcoholemia que se hacen en las carreteras).

 Yo le pregunté:
·         ¿Qué tal te ha ido, hijo?
·         Mal, papá. He suspendido.
·         ¿Qué preguntas te hicieron?
·         Eran muchas, pero cortitas.
·         ¿Recuerdas alguna?
  • Sí, papá. Una pregunta era: ¿Cómo viven   las vacas?
·         ¿Qué contestaste?
·         Yo puse: bien.
·         Y, ¿cómo te calificaron esa contestación?
·         Me la calificaron mal.
  • ¿Cuál era la respuesta correcta? ¿Ya sabes  lo que había que contestar?

·         Sí, papá. Ya lo hemos corregido en clase. La respuesta correcta era la del libro.
·         ¿Qué dice tu libro?
El niño contesta con aplomo, como dominando la clave precisa del saber:
·         En ganadería extensiva e intensiva.

En el libro se podría leer: “Las vacas pueden vivir en ganadería extensiva e intensiva”. Ante la pregunta “cómo viven las vacas” el niño puede utilizar la cabeza pensando o el libro repitiendo (ya sé que se puede utilizar el libro pensando, aunque no sea éste el caso). “¿Cómo viven las vacas?”, se pregunta el pequeño. Y, en buena lógica, se contesta: En comparación conmigo viven de maravilla. No van al cole, no hacen controles, mugen y nadie les pide que se callen, se mueven y nadie les exige que se estén quietas, comen cuando les apetece, se tumban en la hierba si así lo desean… En definitiva, viven muy bien. Pero la respuesta es equivocada. Merece una calificación negativa. Pero si utiliza el libro para responder sin saber (ni él, ni el profesor) lo que quiere decir en ganadería extensiva e intensiva, tendrá su respuesta correcta.

Los instrumentos de evaluación condicionan el estilo de aprendizaje, la forma de aprender. Las preguntas de la evaluación determinan el tipo de aprendizaje necesario para el éxito. Los niños aprenden pronto lo que es más importante que aprender, es aprobar. Me contaba la propietaria de una librería de Málaga que cierto día, en el desayuno familiar, su hija de siete años no abría la mano izquierda. La madre, intrigada, observa sus movimientos. Le pregunta si le pasa algo en la mano y ella niega con la cabeza y la esconde debajo de la mesa, un tanto nerviosa. Ante la petición de la madre, la niña abre la mano. Tiene la palma y los dedos completamente atiborrados de escritos en letra muy pequeña con unas notas que pretendía utilizar en el examen. La madre le pregunta:
  •  ¿Qué es eso? ¿Cómo tienes así la mano?

Y la niña, mirando fíjamente su mano y mostrando un enorme asombro, contesta:
  • No sé, me habré apoyado en algún libro   sin darme cuenta.


La evaluación del alumnado se puede convertir en un excelente medio para mejorar el proceso de enseñanza de los profesores. Porque la evaluación tiene un componente de comprobación (muy complejo), pero otro de atribución (no menos problemático) que es el que permite analizar las causas del éxito o del fracaso. Si este segundo componente se analiza con rigor, sin duda se encontrarán los caminos para una mejora de la tarea. 


La metodología condiciona la evaluación, pero la evaluación condiciona el aprendizaje. Si lo que se exige en la evaluación es memorizar, el aprendizaje se encaminará a repetir. Si se pretende saber si se han adquirido competencias, es necesario arbitrar unos medios de evaluación que permitan comprobarlo.

La evaluación que se realiza en la escuela ha de ser educativa, no solo porque se centra en cuestiones educativas sino porque educa a quien la hace y a quien la recibe.


martes, 10 de mayo de 2016

PRINCIPIOS BÁSICOS PARA LA EDUCACIÓN DEL SIGLO XXI

Es vital buscar algunos principios básicos de la educación que nos ayuden a afrontar, a familiares y docentes,  este mundo incierto e impredecible que nos hace vulnerables.  Estos principios podrían ser:

1.   Educar para afrontar la incertidumbre y la complejidad (Morin 1994). Nadie escapa de la incertidumbre .Por eso no podemos seguir basando la educación en verdades y certezas absolutas. Educar para la incertidumbre significa ayudar a interrogarse en relación con la realidad de cada día, evitando dar nuestras respuestas. Es la pedagogía de la pregunta, como decía Freire. Es educar en la selección, organización y utilización de la información para transformarla en conocimiento y éste en sabiduría. Es el aprendizaje de resolución de problemas. 

2.   Educar para la significación. “En educación no hay nada in-significante”. Significar quiere decir dar sentido a todo lo que hacemos. “El sentido no se imparte a base de órdenes ni de misterio, se construye en una relación solidaria”. Una educación para la significación educa sujetos protagonistas de su vida y de su historia ya que todo lo que hacen significa algo para sus vidas. 

3.   Educar para la expresión. La capacidad expresiva es una conquista. El acto de expresarse implica: exteriorizar, sacar fuera lo que uno tiene adentro, comunicar, hacer público. Sin expresión no hay educación. Tanto la familia como el centro educativo deben ser un espacio de expresión, donde no impere el silencio, donde no se nos secuestre la palabra.  

4.   Educar para convivir y comprender-se. Implica aprender a vivir juntos desarrollando la comprensión de sí y del otro, de la propia cultura y de la de los otros. Educar para convivir y comprender es educar en el factor “C”: cooperación, comunidad, colaboración, coordinación, colectividad, conversación. 

5.   Educar para apropiarse de la historia y de la cultura aquí y ahora. Educar para apropiarse de la historia y de la cultura es entender la educación como construcción de conocimiento. Se educa para la apropiación ofreciendo caminos a: la creatividad, el riesgo, la crítica, la imaginación, la intuición, la cooperación. 

6.   Educar para el respeto, la comprensión y el reconocimiento del otro como alguien igual a mí en quien confiar. Ya es hora de que dejemos de hablar de tolerancia. Sólo se tolera al inferior y al que tenemos algo que “permitir”. Es más importante respetar y comprender al otro como parte de mí e igual a mí, y desde ahí facilitar que sean lo que son.

7.   Educar en el cuidado, en “prestar atención”, en la responsabilidad. Tradición recogida y expresada por  Leonardo Boff, que nos vienen a decir, “El cuidado es lo que permite la revolución de la ternura, al dar prioridad a  lo social sobre lo individual  y al orientar el desarrollo  hacia una mejora de la calidad de vida de los seres humanos. El cuidado hace que surja un  ser humano sensible, solidario, amable y conectado con todo y con todos en el universo. Sin el cuidado el ser humano se volvería inhumano”. El riesgo de los “educadores” hoy, puede ser “presta atención” a casi todo (vivienda, alimentos, vestido, actividades extraescolares, objetos materiales necesarios y superfluos...) y no saber prestar atención y cuidado suficientes. (Atención incondicional a la persona, escucha, acompañamiento, crear raíces…)

8.   Educar para la comunicación, el dialogo, la escucha, la conversación. A través de la palabra pensamos, nos comunicamos, reflexionamos, nos expresamos, opinamos. Aprender a comunicarnos, a escuchar al otro, a conversar, es una competencia cada vez más necesaria, tanto a nivel personal como profesional y empresarial. La conversación genera confianza, efectividad, respeto y bienestar. “Saber hablar es don de muchos. Saber callar es don de pocos. Saber escuchar es generosidad de poquísimos” N. Salvanechi

10.         Educar para la solidaridad.  Implica dejar de mirarnos el ombligo para mirar a los que nos rodean. Tiene que ver con dejar de poner el énfasis en el yo aislado y en la conciencia de que nosotros solos  podemos conocer individualmente, para pasar a considerar que somos capaces  de pensar de manera conjunta.

11.         Educar para la curiosidad, el placer de aprender y gozar de la vida. La curiosidad humana es la base de todos los avances de la humanidad y junto a ella el placer de aprender y el placer de pensar.  Educar para gozar de la vida significa generar entusiasmo; suscitar pasión por aprender y conocer; sentir y hacer sentir; participar entregando lo mejor de sí y recibiendo lo mejor de los otros de manera gratuita.


En definitiva el reto que tenemos los docentes y los familiares es preparar para la vida ,que debe significar ante todo desarrollar la capacidad de vivir cotidianamente en paz con la incertidumbre y la ambigüedad, con una diversidad de puntos de vista y con la inexistencia de verdades infalibles y fiables; debe significar la voluntad de respetar el derecho a ser diferente; debe significar el fortalecimiento de las facultades criticas y autocríticas y el valor necesario para asumir la responsabilidad por las elecciones que se hacen y sus consecuencias; debe significar desarrollar en ellos y ellas la capacidad para CAMBIAR, a pesar de la ansiedad que genera lo desconocido,   ejercitando su libertad, y disfrutando de las alegrías que proporcionan lo nuevo y lo inexplorado” (Bauman, 2001, 159)

miércoles, 13 de abril de 2016

III.- EDUCAR EN EL SIGLO XXI

Tras el análisis realizado en las entradas anteriores, parece oportuno pensar que necesitamos otra forma de educar para las generaciones del siglo XXI. 

La educación es un empeño humano, el más humano de todos los empeños y el más humanizador, porque el objetivo de toda buena educación es contribuir a la construcción de hombres y mujeres cada vez más justas, libres, comprometidas y felices.

 Es decir con la EDUCACIÓN pretendemos, todos, humanizar más la especie humana…pero a la vez, en el acto de  EDUCAR, los supuestos educadores tenemos la posibilidad y también el reto de humanizarnos, de crecer en libertad, compromiso y felicidad…

Por otra parte, EDUCAR implica creer en la capacidad del otro de aprender, en su deseo de saber, en su capacidad para perfeccionarse, implica creer profundamente que los hombres y mujeres podemos mejorarnos unos a otros a través del conocimiento, y que juntos podemos construir conocimiento.

Por tanto EDUCAR no es una tarea fácil ni simple, más bien se trata de una tarea altamente compleja, que no podremos afrontar si no es desde el optimismo; es más, estoy profundamente convencido, a pesar de los tiempos complejos en que nos ha tocado vivir, que los EDUCADORES (familiares y docentes) debemos estar “condenados” al optimismo, y sino deberíamos abandonar este barco… No podemos ser pesimistas porque hemos de creer profundamente en la capacidad de nuestros hijos o de nuestros alumnos de superarse, de hacerse mejores personas a lo largo del camino de la vida.

Es vital buscar algunos principios básicos de la educación que nos ayuden a afrontar, a familiares y docentes,  este mundo incierto e impredecible que nos hace vulnerables. 

( En la próxima entrada del Blog se recogerán esos principios básicos ).



viernes, 26 de febrero de 2016

Análisis de la situación actual de la educación. LA RELACIÓN FAMILIARES-CENTRO.

Las familias y los docentes estamos “condenados” a relacionarnos y debemos lograr, además, entendernos si queremos proporcionar al alumnado una educación de calidad.

Veamos algunos hechos que nos indican que esta relación necesita mejorar:

a.    Escasa presencia de las familias en los centros, que se manifiesta en:

o       Dificultad para “encontrar” candidatos/as al consejo escolar.
o       Dificultades para organizar un movimiento asociativo vivo.
o       A medida que avanza el alumnado en edad, disminuye la presencia de las familias en los centros.
o       Mayor presencia de madres, aunque los cargos en Consejo Escolar y Presidencia en las AMPAS están mayoritariamente ocupados por padres.

b.   Relaciones entre familias y docentes centradas en situaciones problemas, a veces, sólo nos encontramos cuando hay problemas: de comportamiento, de rendimiento por parte del alumno/a, y las relaciones centradas exclusivamente en problemas, nos enfrentan, y provocan en ambos colectivos actitudes de:
o       Descalificaciones mutuas, a veces, expresadas en presencia de los alumnos: ¡Qué bien viven los maestros! , o “Con los padres no hay quien  pueda”.
o       Frialdad y confrontación, unos y otros tenemos dificultades para relacionarnos de igual a igual, de educador a educador, sin olvidar cada uno sus funciones.
o       Incapacidad de ponerse en el lugar del otro. (Empatia)

c.    Escasa valoración de la importancia de esta relación, así no siempre el colectivo de profesores entiende y apoya a los que cuidan esta relación, “ya se cansará”, “no tiene otra cosa que hacer”… y algo similar ocurre con aquellas familias más cercanas al centro, “algo sacará”, “es un pelota”.

Esta falta de acercamiento entre familia y profesorado, dificulta seriamente la educación DE CALIDAD. El reto de todos es construir comunidades educativas partiendo de relaciones entre ambos sectores  y desarrollar un entorno social en el que se primen los procesos colectivos sobre lo individual, capaces de trabajar en torno a objetivos compartidos.
           

      “ Los padres y los docentes, como los erizos, deben estar juntos para darse calor pero no tan juntos para no pincharse “