¿ Por qué nos parecen anacrónicas la obediencia y la disciplina, que es por donde se empieza a inculcar las normas ?.
Si las normas son tan importantes para nuestras vidas, parece importante insistir en el valor de la obediencia, aspecto que en los últimos tiempos parece que está desfasado y en desuso. Volver a insistir, digo, porque hay dos palabras que hemos excluido de la educación progresista, una es la obediencia y la otra la disciplina. Si hay que enseñar normas, ¿ por qué nos parecen anacrónicas la obediencia y la disciplina, que es por donde se empieza a inculcar las normas ?. Ponderar la obediencia, sin especificar que es lo qué hay que obedecer – incluso a quién hay que obedecer – es lo mismo que elogiar la sumisión o el sometimiento. El objetivo de la educación no debe ser hacer individuos obedientes, sumisos, disciplinados, complacientes o dóciles. Otra cosa es entender el valor instrumental que sin duda tiene la obediencia y la disciplina como la manera de enseñar al niño a autocontrolarse. No hay procesos de aprendizaje sin regularidades. Aprender a comportarnos es lo mismo que aprende...